Una creación debe nacer con dos parámetros elementales antes de traspasar la frontera del papel; emoción y función. Este cóctel se convertirá en nuestro secreto mejor guardado para disfrutar del entorno que nos rodea, inmersos en una experiencia multisensorial donde los límites entre realidad e irrealidad parecerán desdibujarse entre sí.

Día a día somos partícipes de una evolución en la que rige la innovación como regla principal. Existe una transformación constante de los productos tanto en el aspecto material como inmaterial, dejando de ser austeras creaciones que años atrás se limitaban a cumplir meramente su función de la manera más silenciosa posible para dar paso a un ejército de nuevos objetos nacidos con adn’s muy diferentes a los conocidos hasta ahora. Gracias a la tecnología, la innovación y a una sociedad cada día más concienciada sobre la importancia y la influencia que en nuestras vidas ejerce el diseño, es posible avanzar hacia un nuevo modo de vida y cultura.

El usuario ya no se conforma con dar un uso concreto al producto o vivir en cierta estancia de una manera determinada, sino que siente la necesidad de interactuar con el objeto o entorno que le rodea. Nos sentimos especiales por llevar una prenda en concreto e identificados con una tendencia de filosofía acorde a nuestro instinto. Encontramos esa complicidad que nos hace rendir culto a un objeto, un interior o a un edificio. Necesitamos sentirnos identificados con nuestros objetos para que éstos nos pertenezcan.

El diseño experimenta una nueva era en la que las creaciones deben tener la obligación de transmitir y dialogar con el usuario intercambiando un mensaje emocional. Se produce un nexo de unión que podríamos denominar como ‘feedback’ entre usuario-producto. El diseñador debe ejercer el papel de transmisor de sentimientos y emociones haciendo público un lenguaje afectivo, creando un vínculo perdurable entre creación y usuario.

Es egoísta pensar en los bienes materiales como simples objetos inertes. Toda creación tiene algo que contar y un sentimiento que transmitir. Toda creación es un espejo en el que sentirnos reflejados, ya sea al hacer uso, llevarla puesta o habitar en ella. Proyectar significa más que crear, más que cumplir una serie de objetivos y necesidades; significa una forma de expresión y dar a conocer nuestra visión particular del mundo que nos rodea.

David Plaza
Barcelona 1983
education
  • Master in Furniture Design Elisava School of Design and Engineering. Barcelona
  • Industrial Design Llotja Design School of Barcelona
  • Graphic Design professional course Certified by Adobe. CREA Barcelona
programmes
  • Rhinoceros 3D Elisava Escuela de Diseño e Ingeniería
  • Autocad Enginyeria i Arquitectura La Salle
  • Photoshop Enginyeria i Arquitectura La Salle
  • 3D Studio Max Enginyeria i Arquitectura La Salle
  • Illustrator CREA Formación

Desde pequeño sentía una especial atracción por esas máquinas de dos y cuatro ruedas que a tanta gente enloquecían.

Con quince años comencé a dibujar mis primeros bocetos.

Al finalizar mis estudios artísticos, me adentré en un campo diferente al que parecía encaminarme. Diseño industrial. Me fascinó.

Estudié diseño industrial en la escuela Llotja de Barcelona. Descubrí como de un boceto surgía un objeto. Como de una ilusión nacía una realidad. Aprendí la metodología, capté la idea y comencé a construir mi propia opinión. Empecé a admirar a aquellos magos que daban vida a sus ideas.

Amplié conocimientos con formación en programas de modelado 3D, delineación, gráfico, edición de vídeo y retoque fotográfico.

Me considero un entusiasta de la creatividad. Mi pasión por el diseño de producto va más allá y pretendo explorar conjuntamente nuevas disciplinas.

Web development

Jordi A. Valero




Web design

David Plaza